Lección 23: Diseños de carácter cualitativo: Diseños Fenomenológicos: Investigación etnográfica – Diseños Narrativos

"Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente".

Ludwig Wittgenstein

 

 

La investigación cualitativa se ha definido de forma poco precisa como una categoría de diseños de investigación que extraen descripciones a partir de observaciones que adoptan la forma de entrevistas, narraciones, notas de campo, grabaciones, transcripciones de audio y vídeo casetes, registros escritos de todo tipo, fotografías o películas y artefactos.  

La mayor parte de los estudios cualitativos están preocupados por el contexto de los acontecimientos, y centran su indagación en aquellos contextos en los que los seres humanos se implican e interesan, evalúan y experimentan directamente (Dewey, 1934; 1938).

Esto es lo que significa calidad: lo real, más que lo abstracto; lo global y concreto, más que lo disgregado y cuantificado. Es más, la investigación cualitativa investiga contextos que son naturales, o tomados tal y como se encuentran, más que reconstruidos o modificados por el investigador (Sherman y Webb,1988).

Esta es la clase de diseño de investigación que Robert Rippey quería realizar. Rippey centró su evaluación en la quintaesencia de la preguntas cualitativas: Qué está pasando en este escenario?, y qué significa para los participantes? (Erickson, 1986).

Estas preguntas han sido utilizadas en investigaciones denominadas de distintas formas: interpretativas (Erickson, 1986), naturalistas (Lincoln y Guba, 1985), fenomenológicas (Wilson, 1997), y descriptivas (Wolcott, 1980).

Estos descriptores enfatizan la importancia de los constructos de los participantes, o los significados que los sujetos de la investigación asignan a sus acciones, el contexto del estudio, la relación entre el investigador y los que están siendo estudiados, los métodos para la recogida de datos, los tipos de evidencias aducidas en apoyo de las afirmaciones realizadas, y los métodos y la importancia del análisis utilizado.

La investigación cualitativa es un proceso de investigación que obtiene mediante técnicas propias, datos del contexto en el cual los eventos ocurren, en un intento para describir estos sucesos, como un medio para determinar los procesos en los cuales los eventos están incrustados y las perspectivas de los individuos participantes en los eventos, utilizando la inducción para derivar las posibles explicaciones basadas en los fenómenos observados (Gorman y Clayton, 1997).

Los Diseños fenomenológicos, se enfocan en las experiencias individuales subjetivas de los participantes.

Responden a la pregunta ¿Cuál es el significado, estructura y esencia de una experiencia vivida por una persona (individual), grupo (grupal) o comunidad (colectiva) respecto de un fenómeno?.

El centro de indagación de estos diseños reside en la(s) experiencia(s) del participante o participantes.

De acuerdo con Creswell, 1998; Alvarez-Gayou, 2003; y Mertens, 2005 (Citado por Hernández, Fernández & Baptista, 2006) la fenomenología se fundamenta en las siguientes premisas:

ü Se pretende describir y entender los fenómenos desde el punto de vista de cada participante y desde la perspectiva construida colectivamente.

ü Se basa en el análisis de discursos y temas específicos, así como en la búsqueda de sus posibles significados.

ü El investigador confía en la intuición y en la imaginación para lograr aprehender la experiencia de los participantes.

ü El investigador contextualiza las experiencias en términos de su temporalidad (tiempo en que sucedieron), espacio (lugar en el cual ocurrieron), corporalidad (las personas físicas que la vivieron), y el contexto relacional (los lazos que se generaron durante las experiencias).

ü Las entrevistas, grupos de enfoque, recolección de documentos y materiales e historias de vida se dirigen a encontrar temas sobre experiencias cotidianas y excepcionales. (Salgado, 2007).

 

23.1 Investigación Etnográfica

El encuadre temporal de Vidich y Lyman[1] llega hasta hoy y se inicia en el siglo XV. Transcurre en torno a la investigación etnográfica que se practica en la sociología y antropología norteamericanas. El hilo conductor es el interaccionismo simbólico, que marca las etapas de su recorrido histórico: la referencia al "otro".

 Tabla 11. Fases Principales en la Etnografía Antropológica y Sociológica

La etnografía es un término que se deriva de la antropología, puede considerarse también como un método de trabajo de ésta; se traduce etimológicamente como estudio de las etnias y significa el análisis del modo de vida de una raza o grupo de individuos, mediante la observación y descripción de lo que la gente hace, cómo se comportan y cómo interactúan entre sí, para describir sus creencias, valores, motivaciones, perspectivas y cómo éstos pueden variar en diferentes momentos y circunstancias; podríamos decir que describe las múltiples formas de vida de los seres humanos.

Para hacer etnografía es necesario adentrarse en el grupo, aprender su lenguaje y costumbres, para hacer adecuadas interpretaciones de los sucesos, si se tienen en cuenta sus significados; no se trata de hacer una fotografía con los detalles externos, hay que ir más atrás y analizar los puntos de vista de los sujetos y las condiciones histórico-sociales en que se dan.

Es por eso que el etnógrafo tiene que insertarse en la vida del grupo y convivir con sus miembros por un tiempo prolongado, pues ante todo tiene la necesidad de ser aceptado en el grupo, después aprender su cultura, comprenderla y describir lo que sucede, las circunstancias en que suceden mediante el uso del mismo lenguaje de los participantes.

Dice Peter Good, que los etnógrafos tienen mucho en común con los novelistas, los historiadores sociales, los periodistas y los productores de programas documentales de TV, pues dan muestra de extraordinaria habilidad etnográfica en la agudeza de sus observaciones, la fineza de su oído, la sensibilidad emocional, la penetración a través de las diferentes capas de la realidad, la capacidad de meterse debajo de la piel de sus personajes, sin pérdida alguna de capacidad para valorarlos objetivamente.

Es una mezcla de arte y ciencia, en la que el autor inserta también la educación. No se trata de escribir una obra de ficción, pues constituye un método de la ciencia posible de ser validado íntegramente y en cada uno de los procedimientos y análisis que se hagan, aunque va a estar determinado por el estilo del investigador, "del narrador", de su "sensibilidad" y de la comprensión, propiedades o atributos esenciales artísticos para algunos, pero también son habilidades  que  pueden ser adquiridas en la práctica del método.

Algunos autores utilizan la etnografía como sinónimo de investigación cualitativa, en la que incluyen la etnografía propiamente dicha, la investigación de campo con carácter cualitativo, las historias orales o historias de vida y los estudios de casos.

Para otros, la etnografía la consideran sólo como método o conjunto de prácticas y herramientas desarrolladas como complemento en el uso de métodos cuantitativos, pero con una concepción más amplia: "Puede ser el inicio de una investigación longitudinal, o de una comunidad vista a través de varios aspectos, puede ser usada en el desarrollo de diseño de investigaciones como diagnóstico, puede ser encajada dentro de un estudio cuantitativo para producir las descripciones gruesas y ricas de situaciones y también puede ser utilizada para desarrollo de proyectos curriculares, a los cuales se le da seguimiento con la investigación cuantitativa.

Es importante enfatizar que la investigación cualitativa es más que una metodología, es una posición frente al conocimiento, su producción y su uso."  (Nolloa, 1997).

Algunas de las herramientas más utilizadas por la Etnografía, son:

ü  La observación

ü  La observación participante

ü  Conversación, Entrevistas y Cuestionarios

ü  Historias de vida

ü  Estudios de caso

La selección de éstas dependerá de los objetivos de la investigación.

El trabajo Etnográfico, implica gran rigor teórico, técnico y metodológico aunado a una apertura y flexibilidad para ver, registrar y posteriormente analizar las situaciones que se presenten y que no se pueden explicar con elementos teóricos previos o iniciales (Velasco & Díaz de Rada, 2003).

 

Observación no participante y registro estructurado de observación:

Ésta es una herramienta de trabajo muy útil, especialmente, en las fases preliminares de la investigación cualitativa. Recordemos que, en ellas, el investigador busca ubicarse dentro de la realidad sociocultural que pretende estudiar.

La observación no participante, entonces, permite apoyar el "mapeo" sin exponer al investigador a una descalificación por "incompetencia cultural". Contar con un registro estructurado sobre ciertos elementos básicos para comprender la realidad humana, objeto de análisis, permite focalizar la atención de la etapa de observación participante o de análisis en profundidad, sólo o prioritariamente, sobre los aspectos más relevantes, lo que resulta muy conveniente, cuando el tiempo disponible para el trabajo de campo no es muy amplio.

Algunas de esas pautas de observación han sido catalogadas como patrones o paradigmas de búsqueda, en situaciones socio-culturales que incluyen entre otras cosas:

a) La caracterización de las condiciones del entorno físico y social,

b) La descripción de las interacciones entre actores,

c) La identificación de las estrategias y tácticas de interacción social,

d) La identificación de las consecuencias de los diversos comportamientos sociales observados.

Cabe advertir, que estas observaciones no participantes o externas deberán luego ser corroboradas a través de una fase de observación participante o mediante el empleo de entrevistas directas con los actores sociales correspondientes.

En el caso de estudios evaluativos es posible emplear una guía completamente estructurada de observación que recibe el nombre genérico de lista de chequeo (Check List, en Inglés).

La idea del uso de este tipo de instrumento es registrar la existencia o no de aspectos o elementos considerados a la luz de los parámetros y criterios de evaluación adoptados como claves en el cumplimiento de los objetivos de un proyecto o programa, o como requisito de funcionamiento de la organización o institución, objeto de la evaluación.

 

Observación  participante

La observación participante es una técnica cualitativa basada en la observación detallada que facilita el registro sistemático de las prácticas sociales: Relaciones sociales, dinámicas, juegos de poder, hábitos de consumo, toma de decisiones, entre otros.

"La observación establece una comunicación deliberada entre el observador y el fenómeno observado. Comunicación que, normalmente, procede a nivel no verbal, en la que el investigador-observador está alerta a las claves que va captando y, a través de las cuales, interpreta lo que ocurre, obteniendo así un conocimiento más significativo, profundo y completo de la realidad observada".

La observación participante se caracteriza por la existencia de un conocimiento previo entre observador y observado y una permisividad en el intercambio, lo cual da lugar a una iniciativa por parte de cada uno de ellos en su interrelación con el otro.

El observado puede dirigirse al observador, y el observador al observado en una posición de mayor cercanía psicológica pero con un nivel de participación bajo o nulo.

El objetivo fundamental de la técnica de observación participante es la descripción de grupos sociales y escenas culturales mediante la vivencia de las experiencias de las personas implicadas en un grupo o institución, con el fin de captar cómo definen su propia realidad y los constructos que organizan su mundo.

Así, la observación directa de eventos relevantes ha de realizarse durante la interacción social en el escenario con los sujetos del estudio, unida a entrevistas formales e informales, registros sistemáticos, recogida de documentos y materiales, de forma flexible según la dirección que tome el estudio.

La observación participante emplea, para definir el problema de investigación con referencia a la vida cotidiana de las personas, una estrategia flexible de apertura y cierre. Esto quiere decir que puede comenzar con un problema general, para más tarde definir unos escenarios específicos de análisis. O puede, en cambio, iniciar con un escenario cultural o una situación humana, para de allí generar problemas que se conviertan en objeto de investigación.

En uno u otro caso, el estudio de los problemas depende de la forma en que las preguntas sean dirigidas, refinadas, elaboradas y focalizadas a través del proceso de recolección de datos.

En términos de proceso, la observación participante tiene su primer reto en lo que genéricamente se denomina "ganar la entrada al escenario" u "obtener el acceso".

El éxito en lograr este cometido depende en buena parte de las habilidades interpersonales del investigador, así como de su creatividad y sentido común, para tomar las decisiones que sean más apropiadas y oportunas, de acuerdo con las especificidades de la situación que encuentre.

Ganado el acceso físico y social al escenario de estudio, e identificadas las situaciones a ser observadas dentro dicho espacio, es necesario decidir qué fenómenos serán observados y analizados en tales situaciones. Esto porque nunca será posible observar todos los escenarios o incluso, todas las situaciones que son de interés dentro un escenario determinado. Es así como aspectos de la investigación relacionados, por ejemplo, con la conveniencia y la oportunidad percibidas de ésta, con la naturaleza y diversidad de los intereses de los involucrados, y las propias habilidades que posee el investigador influyen en las decisiones de qué observar, cuándo observarlo y de qué manera realizar la observación.

En cualquier caso, sin embargo, las decisiones adoptadas deben ser sustentables o defendibles teórica y metodológicamente.

En estos casos se recurre al muestreo teórico. Este representa una forma de muestreo no probabilístico, que depende de las habilidades del investigador para hacer decisiones acerca de qué observar, basado, justamente, en criterios tales como oportunidad, interés personal, recursos disponibles y lo más importante, la naturaleza del problema que está siendo investigado.

Así como en el muestreo probabilístico el investigador emplea una lógica de tipo estadístico para seleccionar los fenómenos particulares que serán estudiados, en el muestreo teórico se acude a una lógica comprensiva que depende de los avances que se van alcanzando en el entendimiento del problema estudiado, durante el progreso mismo de la investigación.

 

La validez y la confiabilidad de la observación participante : Según Wiseman (1970), la validez y confiabilidad en la observación participante, pueden establecerse a través de procedimientos y estrategias como los que a continuación se enuncian:

  • Chequeo mediante múltiples procedimientos y formas de evidencia, tales como, contacto con la experiencia directa y la observación, realización de diversas formas de entrevista y apoyo de distintos informantes, el empleo de artefactos y diversos documentos. Es lo que Denzin (1988) llamará Triangulación.
  • Preguntarse qué tan eficaces, o no, fueron, o son, los procedimientos que el investigador anticipó para acceder al mundo interno de los participantes o actores. Éste es un aspecto de mucha importancia para analizar, ya que las limitaciones en el acceso reducen por, lo general, la validez y la confiabilidad de los hallazgos realizados.
  • Describir y discutir completamente los procedimientos adoptados para recolectar la información. El investigador, de este modo, se obliga a discutir para el lector, las relaciones entre los procedimientos empleados y los resultados obtenidos, analizando incluidas las ventajas y limitaciones de esos procedimientos.
  • Poner a disposición de quien esté interesado la discusión explícita y detallada de los procedimientos de estudio, de modo que los mismos puedan ser objeto de debate y prueba, a través de la lectura del informe final.
  • Probar los conceptos importantes, identificados o elaborados en el curso de la investigación, contra su uso actual en la vida cotidiana de los actores sociales involucrados. Es difícil imaginar una prueba más severa de la precisión o dependencia de una idea, que la de pasar la prueba del uso en la vida cotidiana.
  • Contrastar, mediante un reestudio independiente, cuando esto sea posible, los hallazgos, resultados y conclusiones que se hubiesen obtenido a través de la observación participante.

 

Entrevista Etnográfica

A la entrevista antropológica también se le llama "etnográfica" y es una técnica informal o no directiva, puesto que se basa en encuentros casuales y empatía con el informante que permitirán obtener la información mediante una guía mental de tópicos y un cuaderno de notas.

Aquí, como en la mayoría de las técnicas antropológicas el investigador tiene que tener en cuenta su influencia en el comportamiento del actor social al que está entrevistando, por eso es importante que la relación se lleve a cabo de una forma natural y fluida para que el entrevistado se sienta cómodo y sus respuestas tengan la menor interferencia posible.

 "La mayoría de los temas abordados por las entrevistas etnográficas, son cuestiones que los informantes quizá manejen cotidianamente, no reflexiva, sino prácticamente, en el decurso de su vida, en sus contextos específicos."

 

Encuesta Etnográfica

Esta técnica toma como su preocupación y eje básico de articulación el análisis de las dimensiones culturales (simbólicas y materiales) de la realidad humana sometida a Investigación.

Uno de los desarrollos más sistemáticos al respecto ha sido el propuesto por Spradley (1978). La idea central que él maneja es, la de contar con un inventario de Tópicos culturales que, a la hora de iniciar el trabajo de campo, permita realizar un barrido completo de esas dimensiones en el interior del grupo humano objeto de estudio.

Para su implementación Spradley en el capítulo 3 de la primera parte de su texto "Participant Observation", plantea el que a su juicio constituye el ciclo de la investigación etnográfica. Dentro del mismo, dicho autor distingue cinco procesos, de los cuales, los tres primeros conciernen a la encuesta etnográfica.

Los procesos etnográficos en cuestión son los siguientes:

Selección de un proyecto, planteamiento de las preguntas concernientes al proyecto elegido, recolección de datos, elaboración de los registros pertinentes, análisis de los datos y escritura del informe de investigación o etnografía.

Spradley plantea que quizá la primera cosa que los etnógrafos deberían considerar es el alcance de la investigación. De acuerdo con esto, la etnografía que se desarrolle puede tener una variación que puede fluctuar a lo largo de un continuo que va desde la macroetnografía, hasta la microetnografía.

Los objetos de análisis variarán entonces, desde el estudio de las sociedades complejas, de múltiples comunidades, de múltiples instituciones sociales o de múltiples situaciones sociales, para el caso de la macroetnografía; hasta, el abordaje mediante la microetnografía, de una sola comunidad local, una sola institución social o una situación social simple o restringida.

La encuesta etnográfica cumple papeles diferentes en los dos tipos de etnografía. Dentro de la de alcance macro, busca hacer equivalentes las categorías de análisis empleadas con el propósito de facilitar los análisis comparativos. Es el caso de los trabajos interculturales desarrollados por Whiting, Child y Lambert (1966) sobre Prácticas de crianza.

Para el caso de la microetnografía, la encuesta etnográfica se orienta a identificar algunos temas culturales de base, que van a facilitar el trabajo de mapeo de situaciones y el inventario de actores. Este, a su turno, va a servir como soporte al ulterior proceso de recolección de información, en forma focalizada o selectiva.

Algunos ejemplos de preguntas genéricas que se plantean en una encuesta etnográfica son: ¿qué gente hay aquí o quienes hay aquí?, ¿qué hacen? o ¿cuál es el escenario físico de esta situación social?. Se utilizan para conocer el abanico de opiniones (rompiendo el culto al "experto").

 

23.2 Historias de Vida: El Método Biográfico- Diseños Narrativos

Tomado de: EL MÉTODO BIOGRÁFICO EN INVESTIGACIÓN SOCIAL: POTENCIALIDADES Y LIMITACIONES DE LAS FUENTES ORALES Y LOS DOCUMENTOS PERSONALES. Alexia Sanz Hernández.[1]

La reconstrucción biográfica emerge esencialmente de una persona y de su testimonio, ya sea oral u escrito, y de su interacción con el que lo retoma, interpreta y rehace (aún cuando este sea el mismo protagonista de los hechos que asume el rol de escritor como en el caso de las autobiografías), de modo que el juego de intersubjetividades va a ser una dinámica inherente y permanentemente presente. Igualmente emerge un mecanismo enmarañado, complejo, dinámico, selectivo y efectivo, cual es la memoria .

Figura 6. Fundamentos de la Reconstrucción Biográfica  (Sanz, 2005)

En Sociología, existe una interesante tradición metodológica  sobre el uso de los llamados documentos personales y las historias de vida. Pero no sólo antropólogos o sociólogos han hecho uso de esta metodología; la historia toma prestado el método de la investigación oral para crear un nuevo corpus documental. Así nace la historia oral, con carácter de ciencia auxiliar inicialmente, cuyo objetivo es construir archivos orales.

Por su parte, la Psicología social ha empleado las biografías como historias clínicas en las que se perfila el entorno social de cada individuo analizado. El enfoque es fundamentalmente evolutivo y pretende mostrar la perspectiva del desarrollo vital en el contexto histórico, todo ello a través de la reconstrucción de las experiencias vitales.

Todas estas disciplinas caminan juntas en el uso de las mismas técnicas y fuentes que como parecen estar confirmando las investigaciones recientes, surgen como material por excelencia para quien quiera estudiar las transformaciones no sólo del individuo sino también de su grupo primario y su entorno sociocultural inmediato.

Igualmente puede acercarnos al conocimiento del cambio social, los procesos históricos de las relaciones socioestructurales, las trayectorias de vida, la descripción con profundidad de las relaciones sociales, sus contradicciones o su movimiento histórico, y es una herramienta excelente para quien quiera con fines formativos fomentar su utilización o ilustrar dichos procesos  (Sanz, 2005).

La técnica de elaboración de relatos de vida y de historias de vida se inserta en una metodología más amplia denominada el método biográfico, junto a cuya denominación necesariamente emergen conceptos como investigación etnográfica, estudio de casos, observación participante, etc.

Este método puede aglutinar la estrategia metodológica de la conversación y narración y la revisión documental de autobiografías, biografías, narraciones personales, cartas, diarios, fotos, etc.

Conjuga de este modo fuentes orales con fuentes documentales personales con el propósito doble de, primero, captar los mecanismos que subyacen a los procesos que utilizan los individuos para dar sentido y significación a sus propias vidas, y segundo, mostrar un análisis descriptivo, interpretativo, y necesariamente sistemático y crítico de documentos de «vida».

La primera consideración a realizar se relaciona con la gran cantidad de términos y usos que se vinculan con «lo biográfico». Los términos más utilizados son el de «biografía» y «autobiografía»; la diferencia entre ellos se encuentra en la existencia o no de la figura mediadora de un agente externo que construya finalmente el relato.

A la anterior se añade la distinción entre life story que corresponde a la historia de una vida tal y como la persona que la ha vivido la cuenta, y la life history vinculada al estudio de caso referido a una persona dada, comprendiendo no sólo sus relatos de vida sino cualquier otro tipo de información o documentación adicional que permita la reconstrucción de dicha biografía de la forma más exhaustiva y objetiva posible».

En castellano estaríamos hablando de relatos de vida e historias de vida respectivamente.

Un término más es el de «biograma» que se refiere a «los registros biográficos de carácter más sucinto y que suponen la recopilación de una amplia muestra de biografías personales a efectos comparativos».

Básicamente podemos encontrarnos con dos aplicaciones del método biográfico: las historias de vida como estudios de caso, o bien la técnica de los relatos biográficos múltiples.

En el primer caso nos encontramos ante «un relato autobiográfico, obtenido por el investigador mediante entrevistas sucesivas en las que el objetivo es mostrar el testimonio subjetivo de una persona, en el que se recojan tanto los acontecimientos como las valoraciones que dicha persona hace de su propia existencia». En esta modalidad el investigador es únicamente un introductor de la obra, que retoca y matiza la presentación final del relato tras ordenar la información obtenida en las prolongadas sesiones con el informante.

Hay que reflexionar acerca de las matizaciones y dimensiones diferenciales que incorpora el hecho de proceder a la elaboración de historias de vida, por un lado, o de autobiografías, por otro.

Estas segundas son producto de la propia voluntad de su autor y no existe un agente externo inductor del proceso, pero a su vez el autor se ve influenciado por una serie de sesgos o filtros heurísticos de los que hablaremos más adelante y que tamizan su aportación.

En ciencias sociales se utilizan también con frecuencia los «relatos biográficos múltiples» como si fuese una forma de encuesta en la que las decisiones muestrales pueden asentarse en criterios de representatividad junto a los de significatividad (por ejemplo, utilizando tipologías de sujetos a partir de variables preestablecidas o atendiendo al procedimiento de «saturación» propuesto por Denzin en 1970).

Pujadas, distinguía, dos modalidades de este tipo de relatos, los «paralelos» y los «cruzados». Mientras que los relatos de vida paralelos se refieren a trayectorias de vida que han transcurrido sin converger ni generar vínculos entre sí, los segundos aluden a las «historias de vida cruzadas de varias personas de un mismo entorno, bien sean familiares, vecinos de un barrio, o compañeros de una institución, para explicarnos a «varias voces» una misma historia».

Se trataría de acumular una muestra más o menos amplia en función de los objetivos o intereses de la investigación con la que se puede trabajar pudiendo establecer comparaciones, categorizaciones de los informantes y, si es posible, planteando modelos teóricos validados por la información recabada, tras realizar análisis que pueden ir desde el tipológico, o de contenido, al estadístico.

La investigación biográfica es esencialmente una descripción fenomenológica que exige de cuatro habilidades procedimentales en el investigador: observar, escuchar, comparar y escribir, tal y como propone Sanmartín (2003) para la práctica de la investigación cualitativa.

Esas cuatro habilidades, que hay que poner en juego, se concretan en una serie de etapas, que exigen a la par sistematicidad y cierta dosis de artesanía (tal y como recomendaba Wright Mills).

En este sentido, la obra de J. J. Pujadas de 1992 se conforma como referente obligado en los estudios basados en el método biográfico.

No obstante, todos estos planteamientos metodológicos no alcanzan su significado pleno si no es en relación con el objeto de estudio al que va a ser aplicado: la persona y los documentos de vida por ella generados o facilitados.

La metodología para llevar a cabo un estudio biográfico o de Historia de vida se muestra en la figura 6.

 Figura 7. La Práctica de la investigación Biográfica.

 

La práctica de la investigación biográfica es impensable sin recurrir a los conceptos de «identidad» y «memoria», diferentes pero perfectamente imbricados.

La memoria autobiográfica se construye sobre las experiencias vividas individualmente; el sujeto es el actor y protagonista del relato y aun siendo vivencias compartidas, los eventos forman parte fundamental de su biografía individual. A esa singularidad propia del individuo se vincula la dimensión social, el espacio y el tiempo de los que relatan su historia.

Las imágenes del pasado y el conocimiento recordado que les han sido transmitidos ejercen una poderosa influencia.

Se requiere un enfoque idiográfico (es decir centrado en el individuo) y cualitativo, que implica entre otras cosas la característica de ser inductivo.

Los sujetos o grupos no se reducen a variables sino que son considerados como un todo dentro de su contexto ecológico, social e histórico. Cada individuo es singular; las historias de los individuos no deben ni quedarse en el simple dato estadístico «objetivo» pero vacío ni, en caso especial, desvinculados de las condiciones contextuales de cualquier trayectoria personal.

Tanto la supresión como el énfasis de esa singularidad acaban por distorsionar la vivencia del individuo y por desmarcarlo de su marco de referencia social. Esta metodología es claramente asumida por las posiciones fenomenológicas, en cuanto se presta atención al significado social que los sujetos atribuyen al mundo que les rodea, tal y como se ha propuesto siguiendo la perspectiva interaccionista en Psicología Social: «si los hombres definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias».

 


 


[1] Hacia 1960, las líneas de batalla estaban trazadas dentro de los campos cuantitativo y cualitativo. Los académicos cuantitativos relegaron la investigación cualitativa a un status subordinado dentro de la arena científica. En respuesta, los investigadores cualitativos ensalzaron las virtudes humanistas de su acercamiento subjetivo e interpretativo al estudio de la vida humana de grupos humanos (human group life). Entretanto, las personas indígenas se encontraron a sí mismas sujetas a humillaciones por parte de ambas aproximaciones, ya que las dos metodologías eran utilizadas al servicio del poder de los colonizadores (ver Battiste, 2000; Semali & Kincheloe, 1999).

Vidich y Lyman (1994, 2000) trazaron muchos de los rasgos clave de esta dolorosa historia. En su ahora clásico análisis ellos notan, con algo de ironía, que la investigación cualitativa en sociología y antropología había "nacido sin interés por comprender al ‘otro'" (Vidich & Lyman, 2000, p. 38). Además, este ‘otro' era el exótico Otro, una persona primitiva, no blanca proveniente de una cultura considerada menos civilizada que la nuestra. Por supuesto, hubo colonizadores desde mucho antes que hubiera antropólogos y etnógrafos. No obstante, no habría habido historia colonial, y ahora neocolonial, de no ser por esta mentalidad investigativa que transformó al piel morena Otro en objeto de la mirada del etnógrafo.

2] Profesora Titular de Sociología, Universidad de Zaragoza