Genograma

Este instrumento de valoración familiar, también llamado árbol familiar, es utilizado en la medicina desde muy antiguo. Ya Mendel lo introdujo a la hora de describir las líneas de transmisión familiar de algunas enfermedades a través de diferentes generaciones.

Más tarde este instrumento se generaliza por la necesidad de recoger información capaz de sintetizar los antecedentes familiares, el nivel sociocultural y la información laboral de los pacientes, como factores condicionantes de sus problemas de salud.

Pero es con el desarrollo de la "terapia familiar sistémica" cuando la psiquiatría intenta analizar las relaciones familiares en su contexto y la posible explicación a los problemas de salud mental.

MacGoldrock y Gerson son los autores que más han desarrollado las aplicaciones del genograma y han servido de base a su difusión en países como España.

Se define el genograma o árbol familiar como la representación gráfica de la familia a lo largo del tiempo o como lo definen los autores antes mencionados el "instrumento para incorporar categorías de información familiar al proceso de resolución de problemas".

Esta definición, introduce el concepto de funcionalidad a este instrumento, pues permite describir con una serie de símbolos los patrones de interacción entre los miembros de la familia o su mapa de relaciones. En general, se puede decir que informa de la "salud familiar" en su conjunto.

Por su aplicabilidad a la Atención Primaria, se adopta la definición de Fleitas quien lo describe como la representación gráfica, que por medio de símbolos permite recoger, registrar, relacionar y exponer categorías de información del sistema familiar en un momento determinado de su evolución y utilizarlo para la resolución de problemas clínicos.

Diseño del genograma

Este instrumento proporciona una visión de la estructura familiar y sus interacciones a modo de fotografía. La información que obtenemos no es estática, pues puede verse modificada con el paso del tiempo.

El genograma se realiza en una hoja que podrá ser incorporada al historial clínico del paciente y se recomienda que se concierte una consulta específica para su realización. Podrá ser realizado por el médico (con fines diagnósticos o para el estudio de una estrategia de intervención), por el personal de enfermería (como instrumento para el plan de cuidados) o por el trabajador social (dentro de la investigación de recursos o su análisis para buscar estrategias de apoyo al paciente).

Para realizar el genograma se debe disponer de 10 a 30 minutos y es ineludible solicitar el consentimiento informado del paciente explicándole que con este instrumento se intenta realizar un abordaje completo de su problema desde la perspectiva familiar, para mejorar su comprensión y elaborar estrategias de intervención. Asimismo, se debe plantear que esta entrevista tiene un cierto contenido emocional, así como garantizarle la confidencialidad. En ocasiones la información recibida se puede completar en varias consultas.

Hay modelos de genogramas autoadministrados, incluso completados por varios miembros de la familia, como el método SAGE de Rogers y Cohn. Pero la mayoría de autores han apreciado que el instrumento realizado en entrevista con el propio paciente es más útil, pues éste tiende a recordar y fijar más información.

Este instrumento de valoración familiar tiene dos componentes: el denominado genograma estructural y el funcional.

El primero representa la arquitectura o anatomía familiar, sus miembros, edades, enfermedades o factores de riesgo, situación laboral, los vivos y los fallecidos, incluso el cuidador principal. Existe una simbología para representar estas informaciones, teniendo en cuenta que señalaremos siempre al paciente con un trazo identificatorio. La recogida de estos datos se hará comenzando por la generación del paciente, y fundamentalmente sobre el núcleo familiar, pasando a continuación a registrar la información de la generación siguiente para concluir con la anterior. En todos los genogramas deben figurar tres generaciones y se incluirán las familias de origen del paciente y su cónyuge, caso de que las hubiere.

También existen códigos para registrar la información sobre quién convive en el mismo domicilio.

Una de las limitaciones del genograma es no poder reflejar bien otro tipo de apoyos sociales fundamentales, como amigos, etc. Pero estos pueden registrarse aparte con símbolos parecidos. Es fundamental registrar la fecha en que se obtiene esta información.

El genograma funcional completa la información obtenida, y aporta la visión dinámica, pues nos indica las interacciones entre los miembros de la familia. Existe también una simbología facilitando el análisis de las posibles influencias que las dinámicas del grupo pueden estar actuando y teniendo relación con el problema del paciente.

Al finalizar la consulta se agradece al paciente el esfuerzo de habernos proporcionado esta información y se analiza brevemente alguna otra obtenida.

La entrevista para la realización del genograma debe realizarse facilitando la expresión de la información mediante preguntas abiertas y evitando explicaciones centradas en el síntoma motivo de consulta.

Este proceso de recogida de información debe de ser estructurado. Habiendo varios modelos, entre los cuales esta el propuesto por Fleitas y De la Revilla que recomiendan seguir un guión dividiendo la entrevista en las siguientes etapas: el paciente y su pareja, la familia de procreación (hijos), cambios en la composición de la misma y su ciclo vital, los sistemas familiares de origen, acontecimientos vitales estresantes, la red social de apoyo, interpretaciones del problema y relaciones familiares y vitales más significativas.

Interpretación y uso del genograma

El genograma es un instrumento de inmenso valor y ayuda al médico de familia que quiera introducir la atención familiar en su práctica habitual abriéndose la posibilidad de manejar nuevos elementos en la relación con sus pacientes.

Los usos más frecuentes de este instrumento son:

  • Como simple sistema de registro que puede integrar datos de la esfera biológica psicológica y social, aportando la ventaja de que la información no se limita al individuo, sino que se amplía a su entorno. Este uso lo hace muy interesante en equipos interdisciplinares y como instrumento de relación con múltiples profesionales.
  • Como instrumento de relación con el paciente, suponiendo un cambio cualitativo en la misma permitiendo una mirada "desde el otro lado" rompiendo dinámicas y bloqueos producidos cuando sólo enfocamos el problema a través del síntoma, como comprobamos en el caso inicial.
  • Para la detección de factores de riesgo, mejorando el clásico registro de antecedentes personales y familiares, permitiendo considerar el efecto de los citados factores de riesgo individuales en otros familiares. Este uso es especialmente importante en el estudio de problemas de salud, mental y de índole psicosocial.
  • Para la detección de problemas psicosociales, teniendo en cuenta que se calcula que entre el 23% (Stimbo) y 60% (otros autores) de los problemas que se atienden en atención primaria tienen este origen. Estos datos revelan la importancia del uso del genograma. Sólo su realización supone un abordaje familiar estructurado.
  • Para la identificación de recursos familiares que apoyen las intervenciones sobre el problema del paciente (enfermedades crónicas, dependencia de substancias, etc.).
  • Como recurso en identificación de familias disfuncionales, siendo elemento base para su detección y planteamiento de contextos.
  • Como herramienta para la docencia e investigación, aspecto sobre el que no nos vamos a detener.

Existen muchos otros aspectos a considerar acerca del genograma y otros relacionados con el estudio de la familia, animando a los profesionales asistenciales a que trabajen con las familias de sus pacientes, pues encontrarán caminos que les acercarán a un mejor y más integral cuidado de la salud.