Lección 2. Historia de la apicultura

Desde las más remotas civilizaciones que se tiene noticia hasta los más recientes descubrimientos, la abeja siempre ha estado íntimamente asociada al ser humano y a su evolución.

La historia de la apicultura se remonta a los primeros asentamientos de población humana. Existen evidencias de que la miel ya se utilizaba como alimento durante el Mesolítico, alrededor del 7000 A.C, como muestran algunas pinturas rupestres encontradas en La Cueva de la Araña (Bicorp ,Valencia), donde las escenas narran la recolección de miel de los panales.

 


 

En otras partes, como las actuales China y Egipto, han sido hallados recipientes para cobijar abejas fabricados con mimbre tejido, una técnica que se ha empleado en algunas zonas hasta el siglo XX. Lo cierto es que la apicultura es una actividad paralela al surgimiento de la civilización moderna, y conocemos los nombres de algunos antiguos apicultores como Aristomaco de Soles, o Filiseo de Tasos. El poeta Virgilio, es sus Geórgicas, ya le concede su importancia. Desde entonces, han surgido una gran cantidad de apicultores famosos

Durante la antigüedad el uso de la miel no se limitaba a la alimentación; también era frecuente su uso religioso en forma de ofrenda a los dioses, o para embalsamar cadáveres de personalidades relevantes (taponando los orificios de entrada al cuerpo con miel y cera), siendo utilizada también en aplicaciones médicas para prevención de enfermedades y como antiséptico.

Las primeras colmenas debieron de ser pequeñas, ya que lo habitual era hacer que enjambraran con rapidez; para su construcción se utilizaban diferentes materiales dependiendo de la zona en que se encontrara el apicultor. La recolección de la miel se llevaba a cabo matando a las abejas, o bien ahuyentándolas con humo, para poder acceder al interior. No fue hasta la edad media cuanto se inventó alguna forma de protección para manipular las colmenas sin perjudicar a los insectos, aunque incluso entonces se ignoraba prácticamente todo el funcionamiento de la colmena: no se sabía cómo se formaba la cera de los panales, el modo de organización jerárquica de la colmena, ni la importancia de las abejas en la polinización.

La abeja melífera, a pesar de ello, no es demasiado antigua si exceptuamos el Viejo Mundo. Hasta el siglo XVI no fue transportada a otros continentes, entre ellos América, cuya costa oeste no conoció a esta abeja hasta mediados del XVIII. En Australia fue introducida por los ingleses hacia 1822 y desde entonces este polinizador se encuentra distribuido por todo el mundo. Quizá el último gran territorio no colonizado fue Siberia, que acogió la primera población de abejas ya en el siglo XX.

A mediados del siglo XVIII, Arthur Dobbs observó cómo las abejas reunían polen de una sola clase de flores en cada vuelo y sugirió que si no fuera así acontecerían desastrosas fertilizaciones cruzadas. A finales de ese mismo siglo, en 1793, C. K. Sprengel definió el papel que representaban las abejas en la polinización de las flores.

Las técnicas de gestión apícola también fueron mejorando; una de las innovaciones para extraer la miel sin perder las colmenas consistió en trasvasar todas las abejas a una misma colmena, por el simple procedimiento de colocar una colmena invertida frente a otra y golpear las paredes para que las abejas cambiaran de "vivienda". Al unirse varias colmenas, las reinas luchaban hasta que prevalecía una de ellas.

En esta época ya se usaban colmenas fabricadas en madera y surgieron ingeniosas formas de contemplar con comodidad el trabajo de las abejas, como colmenas fabricadas en cristal o formadas de paneles de madera unidos con bisagras que se podían mover con facilidad. En cualquier caso, seguía sin estar resuelto el problema principal para la recolección de miel: hasta entonces, la única forma de extraerla era recortando las paredes de las cajas, que era donde las abejas formaban sus panales.

 



Hacia 1806 un apicultor ucraniano, de nombre Peter Prokopovich, inventó y comercializó los cuadros móviles, con el único inconveniente que las abejas fijaban los cuadros a las paredes con cera o propóleo, así que la extracción, aunque más sencilla, no resultaba del todo cómoda.

 

 

El paso siguiente tuvo influencias griegas, donde los apicultores ya utilizaban colmenas más anchas en su parte superior, evitando así que las abejas pudieran soldar los cuadro a la estructura. El viajero Sir George Wheler describió este mecanismo, usado quizá desde hace siglos en aquel país, pero que en Inglaterra no llegó a ponerse en práctica hasta 150 años más tarde.

Fue un estadounidense, Lorenzo Lorraine Langstroth, quien dio el salto definitivo a la apicultura moderna. En otoño de 1851 creó una colmena con cuadros perfectamente móviles y manejables.

Ese apicultor hizo el siguiente apunte acerca de su creación "Reflexionando, como lo había hecho tantas veces ya, acerca de en qué forma podría acabar con la desagradable necesidad de cortar las adherencias de los panales de la pared de la colmena y desechando por razones obvias el plan de marcos verticales, encuadrando justo (o prácticamente justo) entre esas paredes, me vino a la mente la idea casi evidente de usar el mismo espacio apícola como en las alzas de poca profundidad; en un momento surgieron los cuadros colgados, móviles, mantenidos a una distancia conveniente entre sí y el cajón que los habría de contener. Viendo por intuición, cómo sucedió, el fin del principio, apenas pude contenerme de gritar en medio de la calle: ¡Eureka!".



Así, diez años más tarde la colmena de marcos móviles era popular en los Estados Unidos. Poco después pasó a Inglaterra y de allí al continente europeo. En cada país surgieron modificaciones y modalidades, acompañadas por una gran cantidad de nuevos inventos y procedimientos: las hojas de cera estampada creadas por el alemán Johannes Mering (1857), la extracción de miel centrífuga en Austria (1865), el perfeccionamiento del excluidor de reinas (Francia, 1865) o el escape de abejas creado por Porter en Estados Unidos en el año 1891.

A medida que progresan los adelantos técnicos, se hacen patentes las diferencias entre ambos continentes, el europeo y el americano. La productividad es menor en el primero a pesar de que la población de abejas es muy superior, debido a que la tradición apícola, de alguna forma, entorpece la asunción de las nuevas técnicas que se aplican y mejorar con más eficiencia en toda América y en Australia. Además, en el Nuevo Mundo la apicultura se transforma en un medio de vida, mientras que en Europa es mayoritario el apicultor aficionado que utiliza las abejas como complemento a otras actividades profesionales.

A pesar de ello, las organizaciones profesionales más importantes se encuentran en Europa, en países como Austria, Checoslovaquia, Alemania o Suiza, cuyos niveles de producción de miel son mucho más bajos que el promedio.

Debido a todo esto, Europa se convierte en zona importadora de miel, frente a otras regiones como África, donde se produce la mayor parte de la cera de abejas del mundo y en cuya parte sur ya están instaladas colmenas modernas, llevadas por los colonizadores, en América, existe quizá la reserva más rica del mundo en polen y flores. Gran parte de la miel producida se exporta, al igual que sucede en Australia y Asia[1].

"La industria apícola no es una empresa arriesgada, pues su instalación y sostenimiento no requieren grandes capitales. Sus productos tienen gran demanda y buenos precios en diversas industrias" [2]

Iniciaremos este apasionante tema definiendo el término de Apicultura: Si analizamos etimológicamente el término observamos que la palabra proviene del latín Apis (abeja) y Cultura (cultivo), es decir, la ciencia que se dedica al cultivo de las abejas o a la cría de las abejas, ya que se trata de animales.

Una definición completa sería la que la define como “la ciencia aplicada que estudia la abeja melífera y mediante el uso de la tecnología obtiene beneficios económicos”. Se distinguen dos tipos de beneficios:

Ø Directos: como consecuencia de la venta de los productos apícolas (miel,

polen y cera).

Ø Indirectos: debida a la acción que realiza como vector de polen en los cultivos[3].

 

 

 



[1] http://pci204.cindoc.csic.es/cdta/especiales/apicultura/historia1.htM

[2] Mis primeras lecciones de apicultura/Cadena. M.V.-Bogotá:Apinal,pag.6

[3] www.infoagro.com/agricultura_ecologia/apicultura.asp