Lección 3 - Determinantes de la inteligencia

Son muchos los factores determinantes de la inteligencia esto es que cada elemento que se relaciona con el desarrollo y crecimiento de la persona tiene su aporte a la inteligencia, pero quizá los que más se han estudiado y analizando son el de la herencia y el ambiente en el cual crece y se forma la persona.

Es evidente la influencia de la herencia y el ambiente sólo basta con mirar a los padres y sus hijos y se pueden determinar muchos rázagos similares en cuanto a contextura física o similitudes en las facciones del rostro o en algunos gestos, del mismo modo el ambiente determina mucho de las capacidades y aptitudes de la persona, por ejemplo si a un niño o niña durante la primera infancia se le habla con una mayor variedad de palabras, podrá desarrollar mejor su lenguaje afirma el psicólogo Nelson Ricardo Vergara C. informe de primera infancia y educación inicial 2006. Es entonces claro que estos aspectos de herencia y ambiente participan de forma importante en el desarrollo de la inteligencia.

La herencia es uno de los primeros determinantes de la inteligencia la conducta y la personalidad sin embargo, esto no quiere decir que todo es estrictamente heredado, así según las leyes de Mendel algunos descendientes no tienen exacta mente las mismas características de los progenitores, por lo general se puede enfatizar mas las características de uno de los progenitores y disminuir la del otro pero de todas maneras se tiene una carga genética heredada de los progenitores sea en mayor o menor grado.

Cuando se aborda la herencia como determinante de la inteligencia, se puede inferir en que los genes determinan las características heredadas, pues el ADN (ácido desoxirribonucleico) es el portador de todas las instrucciones de cada célula, como una marca original e individual en cada persona o ser vivo. Quien en realidad deja como legado una serie de estatutos fue el monje austriaco Gregory

Mendel, que a mediados del siglo XIX sentó las bases para que podamos comprender la herencia genética en los seres vivos. Mendel propuso las "Leyes de herencia" y así utilizó el termino de HERENCIA DOMINANTE para explicar los rasgos heredados por el ser u organismo y finaliza con que de la unión de dos seres paternales solo uno de los rasgos de ambos predomina sobre el otro, al que predomina se conoce como DOMINANTE y el que permanece oculto, o no se hace tan notable se denomina RECESIVO.

No sólo los rasgos físicos, visibles, y tangibles son heredados de los padres, también el nivel intelectual, enfermedades llamadas congénitas, alergias, actitudes y hasta "el modo de caminar" vienen trascendiendo en cada generación por patrones hereditarios. Existen muchos otros factores que determinan la herencia de un ser como lo son las anormalidades genéticas y cromosomáticas, pues los genes a veces transmiten algunos defectos, también los cromosomas; estos a veces notable físicamente como lo es el pie plano, el labio leporino, el paladar hendido, el enanismo, etc. Todos estos defectos pueden ser transmitidos tanto por la herencia dominante como por la recesiva.

Se puede afirmar también que en la herencia se incluyen las anormalidades genéticas con cromosomas, ya que aunque la replicación del ADN es muy precisa, no es perfecta. Muy rara vez se producen errores, y el ADN nuevo solo cambia en una pequeña proporción. Un error de este tipo recibe el nombre de mutación, puede tener lugar en cualquier zona del ADN. Esta modificación puede alterar seriamente las propiedades de la proteína resultante. Las mutaciones pueden presentarse de manera espontánea o ser inducida por amenazas del ambiente.

Muchas enfermedades surgen cuando una predisposición heredada actúa como un factor del ambiente, bien sea antes o después del nacimiento. Por ejemplo el síndrome de Down o trisomía del 21, antes llamado mongolismo, consiste en una malformación congénita causada por una alteración del cromosoma 21 que se acompaña de retraso mental moderado o grave. Quienes padecen esta enfermedad presentan estatura baja, cabeza redondeada, frente alta y aplanada, y lengua y labios secos y fisurados. Presentan epicanto (pliegue de la piel en la parte interna de los ojos), entre otras características. Su coeficiente intelectual varía desde 20 hasta 60, sin embargo con educación especial y a temprana edad los pacientes consiguen mejorar estos valores. El porcentaje o la media de nacimientos en enfermos del síndrome de Down es de aproximadamente uno a dos por cada mil, y esto varía también con la edad de la madre. De esta manera tenemos un ejemplo más certero de lo que es la herencia genética.

Algunos ejemplos basados en experiencias científicas indican la relevancia de la herencia en la inteligencia. El factor HERENCIA puede ser de capital importancia en algunos aspectos. En 1933 se realizó una interesante investigación acerca de la importancia que cabía conceder a los factores genéticos. Kellog y Kellog educaron juntos, prácticamente desde su nacimiento, a dos primates de diferentes especies. El uno, un primate homo sapiens, era Donald, el propio hijo de los experimentadores. El otro, Gua, era un chimpancé. Durante muchos meses ambos fueron criados en camas gemelas, recibieron similares cuidados, atenciones y medidas de higiene. Los experimentadores mostraron similares muestras de afecto a ambos sujetos de la experimentación. Prácticamente durante todo el primer año de vida, uno de los bebés daba claras muestras de predominar sobre el otro, en cuanto a aprendizajes psicomotrices y a respuestas emocionales: Gua, el chimpancé, parecía madurar más deprisa que su adlátere humano. Pero con la iniciación del lenguaje (hacia los 14 meses) se apreció un claro avance del niño, que ya no cesó de sobrepasar a Gua en todos los procesos madurativos.

¿Quiere eso decir que el lenguaje es el máximo exponente diferencial entre ambas especies? Más correcto sería decir que la diferencia viene condicionada por las distintas estructuras del sistema nervioso central, que permitirán en el hombre el desarrollo del lenguaje simbólico. El aprendizaje del propio lenguaje es una hazaña colosal. Cuando el niño empieza a hablar, va aprendiendo palabras nuevas a una razón de más de diez por día. Para muchas personas será el único esfuerzo intelectual que van a realizar en su vida.

Experiencias efectuadas por Burks (1928) con niños adoptados, muestran que éstos tienden a parecerse más a sus padres biológicos que a los padres adoptivos, por lo que se refiere a la inteligencia. Pero también se observa que, cuanto mayor es el tiempo que han pasado con sus padres adoptivos, más tienden a parecerse a éstos en lugar de hacerlo a sus padres biológicos (aumentos de hasta 10 puntos). Van Alstyne da los siguientes factores que correlacionan con el aumento de cociente intelectual: tiempo de relación entre padres e hijos, realización de juegos constructivos, presencia de compañeros de juegos inteligentes y tiempo que los padres dedican a leer historias a los niños.

Gemelos idénticos tienen una correlación de hasta 0.87 en cuanto a inteligencia; en hermanos no gemelos esa correlación oscila alrededor del 0'55. Estos datos forman parte de una experiencia de Jensen, en 1972, cuya conclusión básica era que el 80% de la varianza en una población, en cuanto a cifras de cociente intelectual, puede ser explicada por factores heredados. Otros aspectos se determinan también por el ambiente y tanto herencia como ambiente son aspectos muy determinantes en el desarrollo de la inteligencia humana; en realidad no se hereda la inteligencia lo que se hereda son una serie de potencialidades físicas y de estructura cerebral que posteriormente con un adecuado estímulo y un ambiente adecuado facilitan el desarrollo de la inteligencia.

El Ambiente y los mecanismos mediante los cuales opera el ambiente no pueden describirse con tanta precisión como los de la herencia. Pues es el ambiente quien determina el otro cincuenta por ciento de la personalidad y rasgos característicos del ser, no tan físicamente como la herencia genética pero sí en actitudes, costumbres y rasgos en el ambiente donde se desenvuelve el ser.

El ambiente prenatal y postnatal desempeña un importante papel en lo que es y será un hombre. Es de saber que algunas características físicas como color de ojos y el tipo de sangre son heredadas, pero otros rasgos relacionados con la salud, la  inteligencia y la personalidad están sujetos no sólo a la herencia genética sino también al ambiente. Este tema ha sido muy cuestionado a través de los años, pero los estudios hoy en día pueden afirmar que es posible aumentar la inteligencia de un bebe a través de factores ambientales, que lo motiven para tal fin y a su vez se puede modificar el ambiente para que sea lo mas apropiado y favorable posible y lograr tal fin. La incidencia de la naturaleza y la crianza depende de múltiple factores, pero estas dos serán interminablemente inseparables, siempre estarán tomadas de la mano para determinar a un individuo.

Un ejemplo tácito de la interacción de la herencia-ambiente es el alcoholismo, pues, es posible que los alcohólicos nazcan con esa condición, no que se vuelvan alcohólicos. Existen evidencias de que esta enfermedad viene de familia y de que un alto riesgo de padecerla se origina en la interacción de factores tanto hereditarios genéticos como ambientales, de allí se concluye que los hijos de alcohólicos son cuatro veces más propensos a desarrollar el alcoholismo por sí mismo que los hijos de los que no lo son, respuesta esta al problema que nos atañe con mucha frecuencia en la sociedad venezolana, sociedad con una cultura de consumo masivo de alcohol. A parte de esta hipótesis comprobada está el factor ambiente que es un alto determinante, pues si los hijos de dicho padre alcohólico se desenvuelven también en un ambiente donde el alcohol puede llegar a ser un centro de atracción o que está presente, las probabilidades de que sean o lleguen a ser alcohólicos son mucho mayor.

Existen también otros rasgos en el comportamiento del hombre en los que el ambiente incide directamente como determinante y lo es la personalidad, pues son rasgos de comportamiento, temperamento del ser, que, a parte de heredarlos se van modificando y aunando con el ambiente donde este se desenvuelve. Otro es la esquizofrenia, que son trastornos o desordenes mentales que se caracterizan por la pérdida del sentido o contacto de la realidad y que se presenta por lo general con alucinaciones, muchos estudios afirman que intervienen elementos genéticos, pero también factores de tipo ambiental-cultural inciden en esta enfermedad, una nueva patología conocida como el stress es un principio en el que estriba esta enfermedad, las grandes emociones, las drogas como la marihuana y los desordenes psiquiátricos de la infancia y la adultez por lo general de índole familiar.

El ambiente prenatal es de gran importancia también, pues en el ser humano afecta directamente el ambiente donde se desenvuelve la madre durante el embarazo y los patrones de conducta que ella posea, podemos mencionar así, la nutrición, ingestión de drogas, cigarrillo, cafeína, alcohol, drogas prescritas por médicos, y otros factores externos que también afectan al feto en gestación como lo son los rayos X , el clima, golpes y caídas, la edad de la madre, la contaminación y peligros ambientales.

Así, es difícil determinar cuáles son las contribuciones de las herencia al desarrollo, y cuales las del medio ambiente, pero si se entiende que son ambas quienes determinan al individuo en si, los rasgos físicos y mentales, la conducta y la inteligencia que reciben influencia hereditaria y se complementan con el ambiente donde se desenvuelven.

Diferencias de género en las capacidades cognitivas

Es evidente que existen diferencias entre hombres y mujeres pero en lo que se refiere a inteligencia las mujeres son más hábiles e inteligentes en algunos aspectos frente a los hombres y éstos son más hábiles e inteligentes en aspectos en los cuales la mujer tiene menos capacidades, de tal manera que entre hombre y mujer se genera una complementariedad que es útil al momento de establecer una familia o un trabajo en el que participan mujeres y hombres. Es una actitud poco inteligente la de tratar de ser como el sexo contrario así cuando la mujer trata de ser como el hombre o viceversa se está renunciando a unas capacidades innatas que ya se tienen y que se podrían perder o deteriorar, por buscar otras que no son propias del género, asunto este que es poco probable de lograr plenamente. Son muchas las investigaciones e informes relativos a la inteligencia

y el género y todas concuerdan en afirmar que tanto hombres como mujeres pueden tener los mismos índices de inteligencia, tan solo es que se desarrollan y aplican desde perspectivas habilidades y roles diferentes.

Según los profesionales Psicólogos y psiquiatras que participan en el informe

Actas españolas de psiquiatría (2006). En las escalas de inteligencia general normalmente no se encuentran diferencias en el índice del cociente intelectual entre mujeres y hombres, ya que se equilibran las pruebas que forman las escalas a favor de uno u otro sexo. Sin embargo, respecto a las aptitudes específicas, la resolución de problemas matemáticos y la aptitud espacial son mejores en los varones. Mientras que las pruebas de fluencia verbal, motricidad fina y velocidad perceptiva están más elevadas en las mujeres.

En cuanto a la memoria, se diferencia la verbal, la visoespacial y la de trabajo. En la memoria verbal existe un mayor rendimiento en las mujeres en las tareas de aprendizaje verbal, pares verbales asociados o memoria lógica. En la memoria

visoespacial existe un mayor rendimiento en varones en la retención de información espacial o en la reproducción de estímulos previamente presentados.

En la memoria de trabajo (por ejemplo, una repetición de números en orden directo o inverso) no se han encontrado diferencias.

La influencia de los factores hormonales tiene lugar ya desde la infancia, y en la pubertad se acentúa. Las hormonas masculinas son los andrógenos, y las femeninas los estrógenos. Diferencian efectos organizadores y activadores. Los efectos organizadores son cambios permanentes en el cerebro durante el desarrollo fetal. Los activadores son cambios producidos por la acción hormonal durante la pubertad. Se ha demostrado una acción de los estrógenos sobre las estructuras del sistema nervioso central.

En mujeres con trastornos hormonales congénitos (genéticos) existe una alteración hormonal que influye sobre el desarrollo de las funciones cognitivas.

Así, en la hiperplasia adrenal congénita (con aumento de las hormonas masculinas), hay un rendimiento superior en las tareas visoespaciales e inferior en las tareas verbales. En el síndrome de Turner (sólo existe 1 cromosoma X, en vez de 2, XX, que es lo normal en la mujer; hay una falta de exposición temprana a las hormonas masculinas) existe un rendimiento disminuido en las tareas visoespaciales.

Por último, existe una línea de investigación muy interesante, que estudia el efecto del tratamiento hormonal en pacientes con trastorno de la identidad de género.

Así, en transexuales de mujer a varón, tratados con andrógenos, mejoran la capacidad visoespacial. En los transexuales de varón a mujer, tratados con antiandrógenos y estrógenos, mejoran las capacidades verbales. Por lo tanto, se puede afirmar que las hormonas pueden modificar las capacidades cognitivas.