ANEXO 9: Ideas a la hora de escribir

Probablemente piense que nunca ha sido hábil para componer o escribir un texto o que ese no fue su fuerte en el colegio, como puede pensar todo lo contrario y sentirse agradado o agradada con el tema. En cualquiera de los dos casos, el objetivo es identificar de forma general cómo puede empezar a perderle el miedo a la hoja en blanco o, a la pantalla en blanco, o simplemente fortalecer lo que ya conoce al respecto.
 
Es prudente tener presente que...

"escribir es un acto complejo porque impone demandas simultáneas sobre el escritor. Cuando una persona escribe tiene que ocuparse de buscar contenidos y generar ideas nuevas, decidir cómo organizar el texto, pensar a qué audiencias va dirigido, tener muy claro qué efecto quiere lograr, manejar el lenguaje para conseguir ese efecto, utilizar la sintaxis correctamente, seleccionar vocabulario, tomar decisiones sobre
mecanismos de estilo, asegurar la coherencia y la lógica del texto, no cometer errores de ortografía, producir un texto claro y transparente, lograr un texto que tenga energía, utilizar adecuadamente la puntuación para comunicar -los significados deseados, y controlar la longitud de texto"
(Cuervo C. y Flórez R, 1992, citadas por Jurado y Bustamante, 1996)
 
¿Por qué recordar lo que significa el acto de escribir? se preguntará.
 
Muy sencillo, porque como estudiante de esta o cualquiera otra institución educativa, escribir será un ejercicio para el cual debe invertir tiempo y paciencia de forma que ponga a prueba su habilidad para hacerlo y pueda elaborar textos de calidad que respondan a las exigencias que demanda cada actividad o tarea propuesta en los diferentes cursos del programa académico.

Técnicas para componer textos
 
Nuevamente surge la pregunta ¿ha notado con cuánta frecuencia se bloquea ante la hoja de papel en blanco o la pantalla de la computadora? Sucede frecuentemente ¿cierto? Investigaciones llevadas a cabo, para el caso colombiano, indican que esto es así porque a lo largo de nuestra formación académica la exigencia para redactar fue y ha sido mínima, se le ha otorgado mayor relevancia a los procesos visuales y al
sentido auditivo y muy poca a la creatividad y conceptualización. Otras razones pueden encontrarse en que se duda de lo que se escribe (cuando escribe) no le gusta y desconfia de sus capacidades. O, para no ir más  lejos, simplemente copia, realiza apuntes textuales de la información que escuchamos e incluso que leemos, la transcribimos, no hacemos elaboraciones de la misma o nuevas construcciones. En definitiva, no hay un entrenamiento que ayude a evadir o evitar o ignorar ese bloqueo, pero con un poco de esfuerzo se puede romper este esquema. A escribir se
aprende escribiendo.

Variadas son las técnicas que puede encontrar al respecto, pero para efectos prácticos se presenta la siguiente propuesta que seguramente le indicará otros caminos a seguir en busca del mismo objetivo, de acuerdo con sus intencionalidades comunicativas, sus gustos, sus afinidades, sus intereses. Pero no olvide, que es necesario leer para poder escribir, es necesario informarse para tener elementos conceptuales con los cuales podamos argumentar nuestros puntos de vista.
 
Cada aspecto está ilustrado con un ejemplo para que se forma una idea de cómo puede usted también planear la redacción de su propio texto.
 
¿Sobre qué se va a escribir?
 
Para empezar a escribir, es necesario que se pregunte sobre qué va a escribir.
Parte de la respuesta la encuentra en las orientaciones que los tutores darán en las diferentes guías de actividades para cada una las interfases de aprendizaje, así como en el contenido en línea de cada curso. Sin embargo, a pesar de tener el tema, no siempre se sabe por dónde empezar, por esa razón es importante leer, en otras palabras, informarse primero, para ir consolidando la idea. Mientras se informa, tome apuntes, tome notas, registre las ideas que le surjan de la lectura, realice una lluvia de ideas, recolecte información: textos, artículos, ensayos, resúmenes, por ejemplo:

Suponga que después de revisar varios temas ha decidido escribir sobre cómo ser un buen conductor. He aquí una posible lista de ideas:
 
 
 
 
¿A quién va dirigido el escrito?

Continúa ahora establecer a quién va dirigido el escrito, para qué lector, persona o público escribirá.
 
Cuando ha definido quién será el lector, también estará definiendo el vocabulario a emplear, el tono del texto, el ritmo. La finalidad de esta pregunta en palabras de Montagut (2002) es detectar qué distancia hay entre escritor y lector, con el fin de saber qué información se debe incluir en el texto. Entre más lejos se encuentre el lector, más detalles debe incluir.

Quién será el lector del texto cuyo tema es: Cómo ser un buen conductor
 
 
 
Ha quedado escogido el público a quien va dirigido su texto: cualquier persona
 
¿Para qué se va a escribir?
 
Un tercer aspecto es el relacionado con la pregunta ¿para qué se va a escribir?

Probablemente su respuesta sea, porque el tutor lo pide así en la guía, pero independientemente de la tarea, al ejercicio de escribir le subyacen otras intencionalidades que como estudiante descubrirá durante su proceso de aprendizaje. Tener claro para qué se va a escribir, permite hacer concretas y conscientes las verdaderas intenciones que se tienen al redactar (Montagur, 2002).

¿Para qué va a escribir sobre el tema: Cómo ser un buen conductor?

 
 
 

 
Correcto, la segunda razón es más acorde con las ideas que se han listado
inicialmente.


Ordenar las ideas


Si ya se ha informado un poco más sobre el tema y ha hecho una buena recolección de información entonces ha empezado el desbloqueo ante esa hoja o pantalla en blanco, pues esos datos, los hechos, los testimonios, las estadísticas, los documentos le dan soporte a lo que como escritor, quiere transmitir. Ayudará, indudablemente, su experiencia personal, la observación y los diferentes puntos de vista. Es el momento de retomar la lluvia de ideas, y organizarlas, agrupándolas por afinidades hasta conformar unos 4 ó 5 grupos de ideas a los cuales darle un título que los englobe. Ha formado así el plan de temas, punto de partida del escrito, pero antes, convierta cada idea en el núcleo central del párrafo, en otras palabras, en la idea principal de un párrafo.

 

Si se devuelve a la lista de ideas sobre cómo ser un buen conductor, notará que están numeradas de la 1 a la 11, ahora las vamos a organizar en varios núcleos a partir de un ordenamiento muy común y fácil de efectuar. Aparece en paréntesis el número de la idea para que pueda determinar cómo se fueron agrupando de acuerdo con características comunes.

 

 Fuente. Carman, A y Adams W, (1994). Habilidad para estudiar. Guía práctica para mejorar el
rendimiento escolar (pp 155-165. México: Editorial Limusa.

¿Cuál idea hizo falta?


¿Puede explicar la razón?


Ahora sí ¡a escribir el primer borrador del texto! Para darle forma a cada párrafo, a partir de la idea ya consolidada, piense en cómo puede explicarle esa idea al lector, sirva de ayuda los apuntes que tomó al principio y aquello en lo que estaba pensando cuando registró esa idea y escriba, solo escriba, no se detenga en la ortografía ni en la puntuación, lo haremos después. Es el momento de iniciar el verdadero proceso de escritura tanto en lo que tiene que ver con el contenido como
en lo referente a la forma (Cerro, 1999)

 

Un primer borrador para el párrafo sobre las características de la conducción, podría ser el siguiente:

 

Y la estructura del texto ¿cuál es?


Todo texto tiene una misma estructura que lo identifica y puede aplicarse al resumen, al comentario, al ensayo y a la ponencia. Esta estructura se compone de:

 

 

Reelaboración textual


Y ha terminado de escribir, es el momento de volver a revisar el escrito, es decir, aplique uno de los objetivos de lectura tratados en esta unidad: leer para revisar el propio escrito. Al hacerlo es necesario seguir unas pautas de corrección, antes de dar por terminado el texto y, sobre todo, antes de enviárselo al tutor para su valoración final.

 

 

Ejercicio sugerido de ponencia


El ejercicio consiste en lo siguiente

 

 

Recuerde la estructura de la ponencia. 

 

Ampliando un poco más sobre el resumen.


Elaboración del resumen


De acuerdo con Solé (1999), la elaboración de resúmenes se encuentra estrechamente vinculada con las estrategias que solemos emplear para establecer el tema de un texto, así como para identificar la oración principal y los detalles que le sean secundarios.

Intenténtelo:

¿Cuál es el tema de la lección que está leyendo?
¿Cuáles son las principales ideas que transmite?
¿Podría afirmar que ya ha construido un resumen con la información que ha leído hasta ahora en esta lección?

Probablemente haya tenido dificultad para responder las preguntas, especialmente la última, esto es así, porque el resumen requiere de una concreción, de una forma escrita y de un sistema de relaciones que en general no se desprende directamente de la identificación o construcción de las ideas principales (Solé, 1999)

¿Qué es un resumen?

"Resumir un texto requiere poder tratar la información que contiene de manera que pueda omitirse la que es poco importante, y que puedan sustituirse conjuntos de conceptos y proposiciones por otros que los engloben o integren. Requiere además, que el resumen mantenga lazos especiales con el texto del que se ha sido creado, es decir, debe conservar el significado genuino del texto del que procede" (Solé, 1999).


"...producir otro texto que guarde relaciones muy especiales con el texto original, puesto que reproduce brevemente su contenido..." (Van Dijk, 1983).

De acuerdo con Julio Sanabria "Por su forma especial de composición y redacción, permite al lector hacerse una idea completa del contenido de un trabajo original,
sin tener necesidad de leerlo.


El Resumen ha sido llamado "prontuario", "sumario" o "síntesis". Es una pequeña relación de los puntos sustanciales del cuerpo de un trabajo; consiste en una exposición sumaria con el propósito de aportar al lector, un panorama extractado del asunto por resumir, de modo que le ayude y le conduzca en el proceso comprensivo general, cuando se hubiere perdido entre las complicaciones del texto detallado.

El resumen, por lo general, implica la superación de múltiples dificultades por parte del autor, ya que para integrarlo, debe manejar el tema con un alto grado de habilidad; conocerlo a fondo para destacar lo que más valor tiene y poseer suficiente capacidad de redacción para consignar las ideas en la forma más abreviada y concisa, sin que el ahorro de espacio, reste claridad a la expresión y sin que la reducción en el
volumen del texto haga caer en la pérdida de la ilación y objetividad de lo transcrito".

La palabra "resumen" proviene del latín "re" más "summa": el prefijo re-indica volver a, mientras que su raíz, summa señala la parte esencial de algo. Resumir es, pues, volver a exponer la información principal contenida en un discurso o relatar, en forma breve, lo más importante de un suceso. Cuando los usuarios de una lengua entienden e interpretan un texto no sólo son capaces de relevar los temas que lo componen, sino que también son  capaces de llevar a cabo su resumen, por medio de estrategias que tienden a reducir el contenido a lo esencial, conservando el sentido global.

Otros autores se refieren al resumen como

- Reducción de un escrito a una forma más breve.
- Presentación de un escrito (texto, lectura) en forma menos extensa.
- Los mensajes principales de una lectura
- Compendio de lo principal de un párrafo
- Decir o escribir algo en pocas palabras
- Es la síntesis clara de lo leído
- Es la esencia de lo leído
- Es decir lo más importante de un texto
- Es decir lo principal sin alterar el contenido

¿Cómo elaborar un resumen?

"Todos hemos odiado la escuela cuando nos obligaban a hacer resúmenes" Humberto Eco. 1988

Es necesario aclarar que para elaborar un resumen se aportarán elementos básicos producto de diversas opiniones, que pueden ser asumidos por el estudiante de acuerdo con sus necesidades de estudio, es decir, no se trata se seguir al pie de la letra el orden que se propone, solo que para efectos prácticos así se presenta y es el estudiante quien los reorganiza de acuerdo con sus intencionalidades que están orientadas por las dos estrategias anteriores.


Si bien las definiciones dadas al respecto nos sugieren en primer lugar que el resumen es un ejercicio mental de cierta complejidad, no significa que no podamos llegar a elaborarlo con la práctica constante y a conciencia. Tampoco podemos reducir el significado que tenemos de resumen a pensar que ‘es decir en pocas palabras lo que está escrito en muchas', pero sí podemos extractar de estas definiciones tan generales, sus características: brevedad, claridad y jerarquización de la información sin alterar el contenido original.

Para elaborar un resumen entonces, seguiremos la propuesta de Van Dijk (1983 citado por Solé, 1999), quien establece cuatro reglas que los lectores utilizamos cuando intentamos resumir el contenido de un texto: omitir, seleccionar, generalizar y construir o integrar.

 

Reglas para elaborar un resumen

 

Ahora...un ejemplo. Retome el párrafo sobre los mapas conceptuales:


"Los mapas conceptuales ilustran gráficamente las relaciones entre la información. En un mapa conceptual, se vinculan dos o más conceptos por palabras que describen sus relaciones. Los mapas conceptuales motivan la comprensión al ayudar a los estudiantes a organizar y mejorar sus conocimientos sobre cualquier tema. Ayudan a los estudiantes a aprender nueva información integrando cada idea nueva en sus áreas existentes de conocimiento".

 

 

 

 

Análisis:


Se parte del conocimiento previo que ya se tiene acerca del tema y que puede inferirse sin dificultad, es decir, se infiere que el mapa conceptual es una estrategia de estudio. No se requiere repetir que “se vinculan dos o más conceptos” porque se deduce que el lector ya conoce cómo se vinculan los conceptos a través de los enlaces que hacen parte de la representación gráfica que se infiere.


Puede omitirse la palabra estudiantes, porque se deduce que regularmente es una estrategia que usa el estudiante para comprender información. Y se generaliza cuando dentro de la palabra ayuda se involucran tres acciones:
organizar, mejorar y aprender nuevos conocimientos.

Según Solé (1999) leemos y elaboramos el resumen de acuerdo con nuestros esquemas de conocimiento y con lo que nos dejan y nos hacen interpretar del texto.

Recordemos que el resumen exige la identificación de las ideas principales y de las relaciones que entre ellas establece el lector de acuerdo con sus objetivos de lectura y sus conocimientos previos.

 

Formulación y respuesta de preguntas


Para finalizar con el tema de las estrategias para la comprensión lectora y en particular las dirigidas a recapitular el contenido y a resumirlo, mencionaremos a continuación, cómo se aplica la estrategia de formular y responder preguntas.


Oralmente y en forma escrita es muy usada, si bien lo recuerda, tras la lectura de un texto en el aula el docente regularmente, pregunta a los ¿Qué información se generalizó y cuál se construyo?

Son varias las ventajas que ofrecen los mapas conceptuales, entre ellas están… estudiantes de qué trata el texto o qué entendieron del mismo. También encontrará preguntas en las Guías de actividades, en los mensajes que los tutores escriban en los foros y en todo el material didáctico que usará durante cada curso del programa en el que esté matriculado/a.

Es conveniente aclarar que formular y responder preguntas acerca de un texto es una estrategia esencial para una lectura activa y de la manera como se formulen se está estimulando o no la competencia y la autonomía para aprender a aprender. Pearson y Johnson, 1978; Raphael 1982, (citados por Solé,1987) clasifican las relaciones que se establecen entre las preguntas y respuestas que pueden suscitarse a partir de un texto. Se presentan a continuación, junto con un ejemplo a partir del contenido de las lecciones que ha leído hasta el momento.

Para finalizar con el tema de las estrategias para la comprensión lectora, para recapitular el contenido y resumirlo, se menciona a continuación, cómo se aplica la estrategia de formular y responder preguntas.


Oralmente y en forma escrita es muy usada, tras la lectura de un texto en el aula el docente regularmente, pregunta a los estudiantes de qué trata el texto o qué entendieron del mismo. También encontrará preguntas en las Guías de actividades, en los mensajes que los tutores escriban en los foros y en todo el material didáctico que usará durante cada curso del programa en el que esté matriculado/a. Es conveniente aclarar que formular y responder preguntas acerca de un texto es una estrategia esencial para una lectura activa y de la manera como se formulen se está estimulando o no la competencia y la autonomía para aprender a aprender.

Pearson y Johnson, 1978; Raphael 1982, (citados por Solé,1987) clasifican las relaciones que se establecen entre las preguntas y respuestas que pueden suscitarse a partir de un texto. Se presenta a continuación, junto con un ejemplo a partir del contenido de las lecciones que ha leído hasta el momento.

 

 

Cuando el mismo lector se formula preguntas mientras lee, a veces inconscientemente, está atento a lo que esta leyendo porque esta regulando lo que sabe y no, lo que ha comprendido o no ha comprendido, dicho de otra forma, lo que tiene claro y lo que no. Les ha sucedido a todos, incluso durante la lectura de cada una de las lecciones de este curso de Cátedra Unadista. Tal vez una de las preguntas personales ha sido ¿para qué me sirve conocer la universidad?


Cuando se realiza el anterior cuestionamiento, es seguro que el lector puede determinar qué necesita saber y qué estrategias utilizar para comprender mejor y más fácilmente lo leído.


Siguiendo a Solé (1999), se revisarán las siguientes estrategias:

 

Las estrategias previas a la lectura/durante ella

Ninguna tarea de lectura debe iniciarse sin que se encuentre motivado/a para ello, sin que esté claro que le encuentra sentido, es decir, para encontrarle sentido, es necesario que sepa qué debe hacer, que conozca los objetivos que se pretende que logre con su actuación, que sienta que es capaz de hacerlo, que piense que puede hacerlo, que tiene los recursos necesarios y la posibilidad de pedir y recibir la ayuda precisa (de su tutor o tutora, por ejemplo) y que encuentre interesante lo que se le
propone que haga.


Efectivamente, nada tan motivante como encontrar en los contenidos de los materiales para leer, retos que se puedan afrontar, por esa razón los objetivos que pueda plantearse frente a un texto pueden ser muy variados y dependerá de lo que se le ha propuesto que realice. Vea algunos objetivos genéricos que puede plantearse antes de iniciar la lectura de cualquier tema.

 

 

Algunos objetivos genéricos antes de iniciar la lectura 

 

Las estrategias durante la lectura


Comprender un texto significa ser capaz de establecer un resumen, que reproduce de forma sucinta su significado global (Van Dijk,1983). Esto requiere poder diferenciar lo que constituye lo esencial del texto y lo que se puede considerar en un momento dado -para unos objetivos concretoscomo secundario.


Aunque sea a un nivel inconsciente, los lectores, a medida que leen, predicen, se plantean preguntas, recapitulan la información y la resumen y se encuentran alertas ante posibles incoherencias o desajustes. Es un proceso que se da, además de forma constante, pero que a veces no se da:

cuando no se aprende a leer de manera adecuada. En esos casos, la lectura no puede servir a ninguno de los propósitos que la mueven, es decir, es inútil, no es funcional, no es lectura.(Solé, 1999).

Existe un acuerdo bastante generalizado en considerar que las estrategias responsables de la comprensión durante la lectura que se pueden fomentar son:

 

Fuente: Solé, I. (1999). Estrategias de lectura. Barcelona: Editorial Graó

 

Puede no tener sentido imaginarse solo en su hogar formulando predicciones sobre el texto que va a leer o planteándose preguntas, a veces no se realiza el tercer paso, por lo tanto no se llega al cuarto. Sin embargo, este comportamiento obedece a la concepción que se tiene de la lectura, pues si se la considera un hábito, una traducción de códigos o cosas por el estilo, entonces es mejor olvidar esas estrategias, pero si se la considera como una actividad cognitiva compleja, que implica al texto y al lector y que tiene múltiples usos y funciones, entre ellos hacernos más despiertos, entonces todo parece poco para asegurar su aprendizaje significativo.

¿Qué hacer cuando no entiendo?

Es posible que le haya pasado, en algunas ocasiones durante la lectura no entender lo que está leyendo, es lo que se conoce como los errores (falsas interpretaciones) y las lagunas de comprensión (la sensación de no estar comprendiendo).


Para aclarar, cuando se lee se está continuamente preguntando si comprende o no lo que se lee. El conocimiento que se tiene sobre el grado en que se comprende es un subproducto de la propia comprensión (Markman, 1981); solo hace falta intentar comprender activamente para detectar lagunas y errores en el proceso. Hacer ese intento es solo un primer paso, una primera función que cada quien se ejerce sobre su comprensión.

 

Una ruta para esa toma de decisiones
Las deciciones que hay que tomar...

 

 

Note que acudir a una fuente experta se ha ubicado como el último recurso, esto es así, porque es la estrategia que más interrumpe el ritmo de la lectura.


En definitiva, no todos los errores son iguales, no todos tienen la misma significación e importancia para el proyecto de construir una interpretación del texto y, consecuentemente, no cabe reaccionar del mismo modo ante ellos. (Solé, 1999)


Las estrategias durante la lectura/después de ella

A estas estrategias se ha hecho referencia de forma indirecta en las estrategias anteriores, sin embargo, se revisarán un poco más en detalle en este apartado. Pero es importante aclarar que no se pueden establecer límites claros entre lo que va antes, durante y después de la lectura, porque los ritmos de cada estudiante (lector) son diferentes y no se pretende que siga una secuencia rígida para cada estrategia, al contrario, se entiende que la lectura es una actividad cognitiva compleja guiada por las intencionalidades del lector.


A continuación por favor revisar: La idea principal, la elaboración del resumen y la formulación y respuesta de preguntas.

 

La idea principal

Primero intente responder las siguientes preguntas:

 

 

Distinguir el tema de la idea principal


Se debe empezar por establecer esta diferencia. Para Aulls (1978), el tema indica aquello sobre lo que trata un texto, y puede expresarse mediante una palabra o un sintagma. Se accede a él respondiendo a la pregunta: ¿De qué trata este texto?

La idea principal, por su parte, informa del enunciado (o enunciados) más importante que el escritor utiliza para explicar el tema. Puede estar  explícita en el texto. Se expresa mediante una frase simple o dos o más frases coordinadas y proporciona mayor información y distinta, de la que incluye el tema. La idea principal es para Aulls (1978, 1990), la respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cuál es la idea más importante que el autor pretende explicar en relación al tema?

Aprecie lo expuesto en un ejemplo:

 

Cómo encontrar la idea principal


"Saber encontrar la idea principal de un párrafo le ayudará a estudiar o leer en forma más efectiva. Ahorrará tiempo y esfuerzo y de esta manera podrá eliminar lo que es superfluo. De acuerdo con Aristizábal (2003), algunos autores acostumbran colocar la idea principal al principio de cada párrafo y proceden a explicarla o sustentarla progresivamente, por medio de repeticiones, definiciones, razones, ejemplos, contrastes, etc. (desarrollo deductivo del párrafo, es decir, va de lo general a lo particular)". Sirvan de ejemplo los párrafos sobre los espectáculos romanos y las ventajas de los mapas conceptuales.


Otras veces la idea principal va al final del párrafo (desarrollo inductivo, va de lo particular a lo general). El autor va preparando gradualmente al lector para que entienda, acepte, rechace, el contenido de la idea principal que irá al final.

Un ejemplo de esta clase de párrafos, puede ser el siguiente:

 

En medio del párrafo


La idea principal puede ir también en el medio del párrafo (desarrollo inductivo-deductivo del párrafo), por ejemplo:

Diseminada

A veces sucede que la idea principal va diseminada a través del párrafo, es decir, está implícita. Corresponde al lector localizarla y enunciarla con sus propias palabras. Por ejemplo: